Experiencia
August 31st, 2010Hace ya algún tiempo, uno de nuestros pilotos instructores me comentó: Cuando llevas mucho tiempo volando realmente te olvidas de que los nuevos no tienen ni puta idea. Para ti es todo muy fácil, y no comprendes como ellos no son capaces de hacerlo…
Lo primero, gracias a ese comentario espero nunca caer en ese error, es decir, espero no olvidar que los nuevos, realmente no tienen ni puta idea. Segundo, me hizo abrir los ojos y mirar en una nueva dirección, al comenzar a fijarme seriamente en la diferencia de experiencia entre los distintos pilotos.
Tal vez sea porque hasta el año pasado los nuevos que nos han ido llegando hayan sido mas hábiles y mas disciplinados de lo normal (por lo menos comparados con los de la última remesa, y sin la menor intención de ofender), o tal vez sea yo, que me hago mayor y que cada vez soy mas crítico, no lo se, pero el caso es que en estos últimos meses he notado, y mucho, la diferencia de experiencia entre unos pilotos y otros, la diferencia entre ellos y yo, y sobre todo la diferencia de autodisciplina entre ellos.
La diferencia de experiencia es totalmente normal, y nunca debe ser olvidada, ni menospreciada, sobre todo volando misiones reales. A pesar de que nuestro Plan de Instrucción (PI) es muy completo, si es cierto que también aprovechamos, en cierta medida, los vuelos de extinción para instruir a los pilotos con menos experiencia. Al fin y al cabo en la guerra es donde realmente se aprende. Ahora bien, hay que tener muy claro el limite, hay que saber cuando no permitir al segundo piloto realizar ciertas maniobras, porque la situación se puede complicar en cuestión de segundos.
El otro día, volando en incendio, estuvimos cargando agua en el embalse (operativo) situado a mayor altitud de España. Como la mayoría de vosotros sabéis, siempre elegimos el sentido de carga en función del viento, buscando la mayor componente de viento en cara posible. En esta ocasión el viento era bastante fuerte y estaba totalmente cruzado, y dejaba algo de turbulencia de sotavento en la zona, así que teniendo que elegir decidimos cargar contra la presa. Dicho así no lo parece, pero es el sentido con la salida mas segura, pues en el contrario hay unas montañas mata pilotos de puta madre, con perdón. Para mas inri llevábamos otro hidro delante, que nos dejaba sobre el agua su preciosa estela turbulenta, así que el resultado era una carga, por lo menos, fuera de lo común.
-Ten en cuenta el viento de la derecha, posa el avión justo donde lo hizo el precedente, corrige la deriva, vigila la velocidad, no entres ladeado, recuerda que en cuanto toques el agua te va a meter un hachazo del copón y se te va a hundir el morro y a caer el plano izquierdo, contra-alabea, nivela los planos, mantén el rumbo con el timón, mete potencia de despegue suave pero progresivamente, mantén la posición de morro, no dejes que suene el aviso de perdida, no metas las compuertas del tren delantero en el agua, controla tú el avión, no dejes que vaya por donde él quiera, vigila las olas que ha creado el otro hidro, atento a la turbulencia…- y al agua que fuimos.
Y al pobre hombre le faltaron manos, pies, ojos y neuronas para controlar la situación. Nada mas tocar el agua el previsto hachazo le pillo en bragas. -¡¡¡Joder como se ha hundido!!! -gritó mientras sorprendido soltaba la mano izquierda de la palanca de gases para llevarla a los cuernos en un inútil esfuerzo por controlar el morro y el alabeo… -Motor. No sueltes el motor. Mete motor. -dije calmado. -¡Pero el morro…! -acertó a contestar -Mete motor que no salimos… ¡Mete motor!¡Mio el avión! -y tomé los mandos.
Es curioso esto de los videos. Todo parece suceder súper deprisa cuando los ves, pero en la realidad ese momento fue muy largo. Excesivamente largo. Ver como el avión se hunde de morro y clava el plano izquierdo mientras el piloto a los mandos… ¡suelta los mandos! y pierde el control de la bestia, ¡no mola nada jajaja! Total, que me sirvió para recordar lo que antes comentaba, que la diferencia de experiencia entre unos pilotos y otros es brutal, y que en este avión y en este vuelo, es algo que nunca se debe menospreciar. Aunque para muchos de nosotros ciertas maniobras sean fáciles, y así las hagamos parecer, sencillamente no lo son.
Estooo… ¡P’habernos mata’o, oiga!













