Tarraco
Soon we were airborne, heading north to the Mekong river. Even with climb power, the old A-1, now fully loaded with weapons, stagered in the hot and humid air…
¡Ring! ¡Ring! El desagradable sonido del teléfono de la habitación me devolvió a la realidad. Dejo el libro sobre la mesa. -Cagüentó, ahora que estaba yo volando en mi Skyrider sobre Vietnam…
-Oye tío, tengo los oídos hechos un asco, ¿puedes volar tu por mi?
-Joder, ¡encantado!, si total, acababa de despegar desde Nakhom Phanom…
Mierda, pasan de las cuatro y todavía no he comido. Es lo que tiene estar de día libre. Me pongo el mono y las botas mientras me tomo un yogur y meto unos calcetines y unos calzoncillos en la mochila. Nunca se sabe. La ultima vez que salí a volar con lo puesto tardé cinco días en volver a casa… Cojo el coche y en menos de un minuto estoy a pie de avión. Es lo bueno de vivir en la base.
Dos aviones a Tarragona. -¿Habéis avisado a Fran? Ok. ¡No me jodas que me toca el dieciséis! -Un vistazo rápido al mapa. Por ahí no hay ningún pantano cerca. Iremos al mar seguro. Tal vez carguemos la primera de paso en el Ebro. En lo único en lo que me fijo un poco mas es en el rumbo directo al incendio: rumbo 100º. No hace falta mas. El resto, una vez estemos en vuelo. Saliendo del destacamento echo un vistazo a la temperatura: 38º. ¡Cagüentó! Y el 16 sin aire acondicionado, y con dos radios que tienen el alcance de las de Fisher-Price.
En cabina el termómetro marca 48º y a penas recibo a la torre. Joder, así no se puede ir a ningún sitio. La verdad es que el 15 y el 16 vuelan muy bien, pero sus equipos están ya muy cascados. Estos dos aviones están para vendérselos al mejor postor. Menos mal que Fran va en el 21. Hablo con él y le digo que comuniqué siempre por los dos, yo a partir de ahora me pego a él y le sigo hasta el infierno. Volando juntos si podemos comunicarnos sin problema en frecuencia táctica.
La verdad es que uno se acostumbra fácilmente a lo bueno… pero aquí estamos, en visual, rumbo cien y sin mayor problema; eso si, sudando como pollos y casi sin radios. No me lo perdería por nada del mundo.

Efectivamente, la primera carga la realizamos en el Ebro. El incendio todavía esta lejos. Cincuenta millas, mucho mas de lo que a mi me gusta llevando agua, sobre todo si hay que subir montañas. Es tontería llevar el avión cargado a tope de manera gratuita. Ademas, si hubiésemos cargado mas adelante, hubiésemos consumido mas combustible, y hubiésemos podido coger mas agua, pero no había otro lugar, y en este caso primaba el hecho de llegar con agua al incendio. Queda muy mal presentarse, decir hola aquí estoy, que te digan -genial, les estábamos esperando; descarguen en la ladera sur, esos chicos necesitan su ayuda -y tener que decirles que ahora vuelves, que no tienes agua…
El incendio no era gran cosa, pero estaba literalmente pegado a un pueblo, con sus urbanizaciones y demás, asi que supongo que los habitantes del mismo lo verían con otros ojos. Realizamos la primera descarga y solicitamos permiso para cargar en el puerto de Tarragona. Antiguamente podíamos meternos en cualquier puerto sin previo aviso, pero ahora como estamos en el siglo XXI hay que pedir permiso, no vayamos a dejar de ver un barco mercante y vayamos a chocar con él. En los poco mas de cinco minutos que tardamos en llegar al puerto, recibimos la autorización vía radio; bueno, yo no, Fran la recibió.
Las cargas en el puerto fueron muy cómodas. Obviamente el mar ahí dentro estaba más que calmado. Lo mas peligroso, las decenas de gaviotas que tenias que esquivar durante toda la maldita maniobra. A mas de una le dimos un infarto, y mas de una nos dio a nosotros un buen susto… Las descargas en el incendio, muy normalitas. Como ya he comentado antes, el incendio no era gran cosa.
En un momento dado nos comunicaron que no podíamos seguir cargando en el puerto, pues había un barco maniobrando. La comunicación nos pilló llegando al mismo. Vimos claramente el barco en cuestión. Huelga decir que podríamos haber cargado diez hidros simultáneamente sin entorpecer la maniobra… No hay problema: a mar abierto. La verdad es que era un día apacible y el mar estaba muy calmado. Buscamos la playa mas cercana al incendio y esquivando bañistas, motos, lanchas, buzos, veleros, gaviotas, patos y gansos proseguimos con nuestra particular misión. He de reconocer que viendo a todos aquellos bañistas, ¡me hubiera dado un chapuzón en el mar encantado!
Tras varias cargas en el mar nos comunicaron que podíamos volver a utilizar el puerto, y así lo hicimos hasta que el incendio simplemente, desapareció. Eran las ocho de la tarde cuando nos ordenaron volver a base.
Volar en visual hacia poniente y al atardecer tiene sus inconvenientes; sobre todo si previamente, en el fragor de la batalla te has comido alguna descarga del avión precedente. Especialmente si la descarga era de agua de mar. ¡Que guarrada de cristal! Para mas inri la pista en servicio en Zaragoza era la 30: contra el sol. ¡Suerte tuve de no aterrizar en cualquier otro sitio jajaja!









August 26th, 2009 at 19:02
Que grande! ;-)
August 26th, 2009 at 20:50
Olé!