Americanos

Al fin y al cabo esto sigue siendo un hobby para mi. Llevo nueve años volando y mas incendios de los que puedo recordar. Literalmente soy un maldito profesional en este tipo de vuelo, con este tipo de avión, pero prácticamente cada día me siento como… en un juego. Mi gran pasión aeronáutica sigue siendo la aviación de caza, y cada vez que tengo la oportunidad de acercarme a ella un poquito, disfruto como un colegial. Cada vez que despega un F18 me quedo mirándolo, cada vez que coincidimos rodando en la plataforma los observo con respeto, cada vez que vienen aviones extranjeros me acerco a verlos, los fotografio y hablo con los pilotos, como si yo fuera un simple aficionado mas. Como he dicho, todo esto sigue siendo un hobby para mi.

Este verano, estando destacado en Zaragoza tuve la oportunidad de acercarme un poquito mas a ese mundo mentalmente idílico que yo considero la aviación de caza. Un antiguo compañero de unidad consiguió “pasarse a caza” y andaba por Zaragoza haciendo el curso del F18. No voy a entrar en detalles, pero si diré que pasar de transporte a caza en el Ejercito del Aire, hoy por hoy, es prácticamente imposible. Este buen hombre lo consiguió no después de perder varios años, realizar varios recursos y poner varias denuncias.

El caso es que se pasó por nuestro destacamento a saludar y me comentó que tenia como a uno de sus instructores a un piloto de intercambio de la US Navy, de la armada estadounidense, y que estaba muy interesado en volar en el Botijo, que había pedido autorización para volar con nosotros a nuestro jefe, y que este se la había concedido. Me preguntó si me lo podía llevar a volar, sabiendo que conmigo iba a disfrutar de un buen vuelo. Obviamente le dije que si, esperando poder sacar tajada del asunto jajaja, ¡pues no todos los días tiene uno la oportunidad de subir a volar a un piloto de la Navy!

El día acordado se presentaron los dos y tras los pertinentes saludos nos acercamos al avión. Carlos, antiguo piloto de hidros, le iba hablando a cerca del avión mientras yo y mi segundo íbamos leyendo las listas de comprobación. El americano chapurreaba el castellano, mas que hablarlo, a pesar de llevar tres años en España (y es que hay cosas que nunca cambian, pensé, aunque luego comprenderán vuestras mercedes el por qué de este hecho, como yo también lo comprendí…) así que yo me sentía mas cómodo hablándole en ingles que intentando hacerme entender en castellano, pero él prefería que le hablase en español, por aquello de que era un tío educado jeje.

Bill es un par de años mayor que yo, un tío majo, casado y con dos hijos pequeños. Uno de ellos tenia escasos meses y había nacido en España. Despegamos, pusimos rumbo al embalse de Yesa, en las estribaciones de los Pirineos y comenzamos a hablar…

-Supongo que te parecerá que vamos pisando huevos…
-Jaja, bueno, si, ¡pero yo no suelo volar en ruta a 300 pies del suelo!

Nuestra velocidad de crucero es de 150 nudos y creo recordar que el F18 vuela a 185 en final, justo antes de aterrizar.

-Oye, 150 nudos no esta mal. ¡Cuando yo volaba la Cessna no pasábamos de 110!
-Anda, ¿y cuando has volado tu en una avioneta?
-Antes de entrar en la Navy yo era instructor de vuelo en una pequeña escuela en los States. Volábamos la típica Cessna de plano alto.
-Entonces eres un tío que sabe algo de hélices, ¡eso esta bien!

Volamos durante algo mas de dos horas e hicimos todo lo que se puede hacer con un hidroavión. Le sacamos hasta la ultima gota, realizamos todas las maniobras y como siempre digo, esquivamos todos los buitres, gaviotas, patos y gansos, arboles, cables y molinos habidos y por haber. Me alegré mucho de que Bill se bajara encantado del vuelo. No paraba de repetirme que había sido una experiencia increíble y que se llevaba un grato recuerdo. Yo también me llevaba un estupendo recuerdo. Durante el vuelo hablamos de todo lo que se nos ocurría a cerca de aviación: yo no paré de preguntarle sobre la vida en un portaaviones, sobre el Super Hornet, sobre como planifican un ataque usando los F18 como cisternas, sobre los apontajes nocturnos, sobre Iraq… y el no paró de preguntarme sobre el paso de la hélice, la turbulencia en montaña, la carga y la descarga de agua, el vuelo en incendio…

Cuando uno es un aficionado, mejor dicho, cuando uno es un fanático de la aviación militar, da gusto encontrar a otra persona que comparte y que comprende dicha pasión. Mi segundo piloto, a pesar de ser un excelente profesional, como todos los pilotos del escuadrón, nos miraba con cara de estar pensando -vaya par de frikis-. La conversación podría haberse alargado durante horas, y si hubiésemos podido seguir volando las cinco horas hasta agotar el combustible, lo hubiéramos hecho, pero no podía ser, así que a cambio, decidimos quedar por la noche para cenar y tomar unas cervezas jajaja.

Por la noche nos reunimos algunos compañeros de la unidad, Carlos y Bill, que apareció con otro americano y con su novia. Este otro americano, John, también era piloto de la US Navy, llevaba cuatro días en España e iba a ser el relevo de Bill en Zaragoza, pues este volvía a EEUU en un par de meses. Ya con las cervezas en la mano, yo me encontraba en mi salsa, preguntando todo lo que se me ocurría a estos dos pilotos de la Navy, y a lo largo de la noche aprendí muchas cosas interesantes. También me sirvió para recordar que en todos los sitios cuecen habas. Muchas veces, en el ejercito, o en aviación particular, tendemos a sobre valorar a los americanos, mientras criticamos duramente lo que aquí en España tenemos y muchas de esas veces, estamos equivocados. Por ejemplo y sin ir mas lejos, a ambos dos un día les dijeron…

-Tu, destinado a España durante tres años.
-¿Como? ¡Pero si no tengo ni idea de español!
-Mañana dejas de volar y te vas cuatro meses a dar un curso.
-Pero es que…
-Dismissed.

Tras cuatro meses de curso, mano a mano con un profesor mejicano, les dan un billete de avión y dos teléfonos de contacto, el de su futuro jefe en Zaragoza y el de un contacto en la embajada americana en Madrid, y con esto y un bizcocho los envían tres años a España. Y tal vez sea el estilo americano, pero si eso lo hiciésemos aquí, que no se si lo hacemos, seria sin duda objeto de duras criticas y yo desde luego pensaría que -seguro que los americanos no hacen esto con sus pilotos-. Imagínense ustedes mi cara cuando el americano me describía la primera conversación telefónica con su contacto en el Ala 15, todavía desde el aeropuerto de Barajas, en un castellano mas que deficiente, el oficial español, que le llama un yanqui, que esta en Barajas y que qué hace, el otro sin saber donde esta Zaragoza, esperando con mentalidad americana que sus contactos le solucionen todo, pues que se presente el lunes a las 07:30, como todo el mundo, si es que estos americanos…

Flipante. Flipante por su parte, por que manda huevos irse a otro país con una mano delante y otra detrás, esperando que dos números de teléfono te lo solucionen todo, sin un hotel, sin una dirección, sin nada. Pero así me lo contó Bill y casi me dieron ganas de invitarle a una cerveza por las molestias sufridas jajaja ¡porque me pareció estar hablando con un niño que es la primera vez que sale de casa! Madre miá, me ponía en su lugar y no se me ocurría mas que llamarle alma de cántaro, y es que tal vez, españoles y todo, con nuestros defectos, somos unos tíos bastante curtidos, bastante flexibles y, será genético o cultural, pero nuestra capacidad de improvisación es realmente notable. Este buen hombre se tiró tres meses metido en la habitación de un hotel esperando a que alguien le dijera como alquilar un piso. Obviamente la barrera idiomática es difícil de superar, ¡pero a alguien podría haber preguntado en el curro! y así se lo dije… pero aquello había ocurrido hacia ya tres años, y ya era agua pasada.

Tras haberse asentado, su mujer y su hijo se vinieron a Zaragoza con él, y ahora eran totalmente felices en España. Su crío hablaba ingles y castellano perfectamente, y no dejaba de decirme lo feliz que estaba por todo. Estaban especialmente contentos por la calidad de vida que disfrutaban aquí, por el trabajo, por poder estar con su familia todos los días, por no tener que tirarse seis meses embarcado en un portaaviones, por poder disfrutar de sus vacaciones viajando por Europa, etc. Como ya he dicho, incluso se habían decidido a tener otro pequeñajo aquí… En ese momento su mayor preocupación era pasar todo su conocimiento sobre España a su relevo, John, para que él tuviese toda la información que él había tenido que recopilar en solitario. En resumidas cuentas, Bill era ahora un tío feliz en Zaragoza, un gran piloto, una gran persona y un buen amigo desde entonces.

Ya con varias cervezas encima la conversación derivó por otros derroteros. El castellano de John, cogido con pinzas tras su curso de cuatro meses, no daba para mucho, así que proseguimos en ingles. Curiosamente su novia, canadiense, si hablaba aceptablemente bien la lengua de Cervantes. Dejando un poco de lado lo personal, volvimos a hablar de aviación. Hablamos de las diferencias entre nuestro “bizcocho” y el Super Hornet, les pregunté que opinaban sobre la modernización de nuestros F18, sobre si tuvieron la oportunidad de volar el Tomcat, sobre la “extinta” Top Gun, etc… Bill si pudo elegir entre Tomcats o Hornets al terminar su formación en la Navy, pero en aquel momento el Tomcat estaba ya siendo retirado del servicio, así que con buen criterio eligió el F18. John en cambio, un par de años mas joven que yo, ya no tuvo esa oportunidad, y empezó a volar directamente el Super Hornet, que tampoco esta nada mal :)

Me sigue corroyendo la envidia cuando pienso como Bill llegó a volar el F18. Literalmente pasó de volar una Cessna en la calle, a volar lo ultimo en la armada norteamericana. El no es militar de carrera, al contrario que John; él simplemente tiene un contrato con la Navy para volar, para volar lo que sea, dependiendo tus habilidades y de las necesidades del servicio. Tras alistarse, en siete meses estaba volando el F18 en la Flota. Que envidia joder. Que envidia. Pero también he de decir que no es oro todo lo que reluce. No voy a entrar en detalles, pero la verdad es que el precio a pagar en vida personal es caro. Literalmente sus destinos son quasi-forzosos en todos los casos y si no están embarcados durante seis, siete, ocho meses, están basados en una Naval Air Station, un aeródromo en tierra, normalmente situado en medio de algún desierto en el interior de EEUU.

Les pregunté por la antigua Top Gun, venida a menos, entre comillas, y mezclada desde 1996 con un par de escuelas mas en el ahora llamado Naval Strike and Air Warfare Center. Les pregunté si habían tenido la oportunidad de ir a esa escuela y Bill me dijo que si, pero que había decidido no ir. -Esto… ¿Como? ¿Que declinaste el ir a Top Gun?- Curiosamente ambos dos se seguían refiriendo al NSAWC, pronunciado en-soc, como Top Gun, básicamente convertida ahora en una escuela de ataque al suelo. Bill prosiguió diciendo que antes, cuando Top Gun estaba en Miramar, al lado de San Diego, era un destino de genial y era un placer estar alli, pero que ahora, en Fallon, Nevada, en medio del desierto, aquello había perdido mucho glamour. Yo todavía sorprendido por dicha explicación volví a preguntar incrédulo. La respuesta de Bill fue inesperada y he de decir que, a altas horas de la madrugada y tras varias cervezas, provocó en mi serias carcajadas…

-Tío, en Fallon, te despiertas por la mañana, abres la ventana para respirar aire fresco and… ¡you only smell fucking cow shit! ¡Todo el puto día huele a mierda de vaca! ¡Quien coño quiere vivir ahí!

Madre mía, que jartá’ reír, y es que… en todas partes cuecen habas.

Nota del autor: Carlos, Bill & John son nombres falsos y esta historia es incompleta, pues solo refleja mi lado de la realidad.



5 Responses to “Americanos”

  1.   Dani Says:

    Que suerte tan increible que siendo piloto civil de avionetas te contrate la armada , te enseñe a pilotar un Hornet y encima acabes siendo instructor del mismo aparato. Realmente envidiable.

    Y digo yo… ¿no le has tirado la caña para saber si un dia te lleva a dar una vueltecita? Porque a lo mejor no es algo tan dificil… y esos valores G son algo que todo piloto deberia experimentar una vez en la vida. Yo que no soy piloto me muero por probarlo…

    Un abrazo!

  2.   aviator Says:

    ¡Hola Dani! Jaja, pues este verano me quede en la plataforma con con el casco y el anti-G puestos, porque al final el biplaza en el que iba a subir fue sustituido por un monoplaza.

    En ese momento casi di gracias a dios, porque iba a subirme a un entrenamiento aire-aire 2v2, y probablemente me hubieran tenido que sacar del avion en camilla despues de la ensalada de G’s que me iba a meter al cuerpo jajaja.

    PD: ¿Que tal esas olas? ¿Estais a tope por el norte no?

  3.   Benoist Says:

    ¿Bill et John? ¿Seguro que no eran franceses?

    Enhorabuena por la maravillosa experiencia, si por algo me gustan las fuerzas armadas es por la cantidad de gente que se puede conocer, de tantos lares, culturas, e incluso tiempos.

    Es una lastima, que de vez en cuando, ese encuentro se produzca en medio de una guerra y en bandos opuestos.

    Suerte con los incendios, ¡que te sea leve! Aunque parece que lo disfrutas más que otra cosa.

  4.   aviator Says:

    Jejeje, no, no eran franceses, ni volaban el A10 :)

  5.   Dani Says:

    Pues por aqui de olitas muy muy bien. Los inviernos son frios pero tienen su cara amable para el surfista en el mar.

    Cuando quieras hacer una escapada ya sabes a quien llamar para buscar un baño.

    Un saludo!

Leave a Reply

Powered by WP Hashcash