Fantástica

October 19th, 2009

Pues si, fantástica, la semana fantástica he pillado. No podría haber elegido una semana mejor para irme de vacaciones al viejo Mare Nostrum. Cinco de cinco días en el agua, cosa poco común por estos lares, incluso en otoño. El ultimo, el domingo, estaba tan bien que hubo sesión doble, temprano por la mañana, comida familiar y después hasta que anocheció. Esa tarde en cuestión fue espectacular. Jamas había visto tantas tablas en la bahía. Si no eramos treinta, eramos mas, cosa de nuevo, muy poco común por aquí. Gracias a dios con mi nueva y flamante longboard podía escapar de la literal masificación de tablas cortas al sur de la playa. Tres longs y un stand-up nos repartíamos cómodamente las olas mas profundas en la mitad norte.

Estoy mas que contento con la tabla larga. Ha cumplido, por no decir que ha superado las expectativas que tenia puestas en ella. Al principio pensé que debido a su longitud iba a tener algún problema en el take-off. Pensaba que la punta se me iba a hundir mas en el agua, pues aquí las olas suben muy rápidamente y la pared aunque breve, tiene una buena pendiente. Sin embargo, nada. La curvatura de la tabla es genial para estas olas. Genial. Muy rápida en el descenso y perfectamente maniobrable en la pared. En serio, estoy muy contento.

Ademas, por desgracia, ese domingo tuve la suerte de comprobar lo dura que es. Los tres longs pillamos la misma ola, sin problema por nuestra parte. Los tres yendo a izquierdas, siendo yo el de mas a la derecha, momento en el que vemos a dos chavales, obviamente mas afuera, en nuestra trayectoria. Sin poder esquivar a uno de ellos por la izquierda, por tener a otro surfista bajando la ola, termine saliendo de la ola antes de pasar por la quilla al chaval de la corta que estaba justo delante de mi. Pero no todo salió como yo esperaba…

El no se hundió, ni hizo nada por evitar la mas que clara colisión, así que mi tabla termino hundiéndose en la suya. Literalmente hundiéndose. Me supo muy mal, pero no había nada que hacer. ¿Que demonios hacían ahí? ¿Acaso no llevábamos mas de dos horas ahí, apartados, sin molestar a nadie? No estaban remontando, estaban quietos, y se tuvieron que poner justo a nuestra altura. Lastima. De verdad que me supo mal. Tal vez fue culpa mía también. No se. El caso es que su tabla esta para retirar y la mía ni se enteró. O al menos eso parece… Espero que el Epoxy cumpla con su función.

En fin, que mas de treinta tablas en esa bahía parece ser la población critica jejeje. El frío del invierno se ocupara de limitarla en breve :)

PD: La próxima entrada, de aviones, lo prometo.

The End

Cumpleaños

October 12th, 2009

Ayer once de octubre cumplió un año este blog. Un blog con cincuenta y ocho entradas y con ciento treinta y ocho comentarios. Que siga creciendo y que nos acompañe por muchos años mas. ¡Espero poder reflejar en él muchas mas horas de vuelo y muchísimas olas mas!

Y como regalo de cumpleaños, esta semana, ¡promete! ¡Al agua! :)

The End

Toes

October 5th, 2009

Por fin llegó mi nueva longboard! Toes on the nose forever! Big smile! :)

Me encanta este video. Me resulta sumamente relajante…

Noosa Heads, Australia.

The End

Elsa

September 30th, 2009

Pues si, nosotros pedimos que viniera Elsa Pataky pero parece que los chicos de propaganda tienen otros gustos… C’est la vie… Gracias de todos modos.

The End

Entrevista

September 25th, 2009

Hace tiempo que sigo el blog de Dani, Surfing Live. Hace un par de semanas se puso en contacto conmigo y me propuso la idea de realizar una entrevista para publicarla en su blog. Ya había leído un par de ellas en el mismo, y la idea me resultó atractiva. Total, que nos pusimos de acuerdo, él me envió las preguntas por correo, yo le envié algunas fotos y aquí tenéis el resultado.

The End

Breaker

September 14th, 2009

Por si alguien se lo pregunta, no, el surf no es mi forma de buscar emociones fuertes. Para eso ya vuelo un cacharro amarillo con cinco mil caballos en los planos. No, el surf me sirve para olvidar todo lo demás. Y nunca pensé que diría eso pues, seamos serios, no trabajo en una mina de carbón durante trece horas al día, ni me falta la comida en la mesa, pero aun así, como en todo trabajo, siempre existe esa serie de cosas, acontecimientos y/o personas que, siendo castizo, terminan tocándote los cojones. Y hace mucho que no cojo una ola.

Son las tonterías, las estupideces soberanas las que poco a poco, día a día, te van quemando. Poca cosa, pero molesta. Nueve horas de extinción todos los días, no me importa. Dormir fuera de casa, no me importa. Aviones sin aire acondicionado, no me importa. Turbulencia y cargas en el mar, no me importa. Para eso estoy. Para eso me pagan. Es mas, aunque canse, me gusta. Pero las tonterías, me tocan las narices.

Vamos, que tengo ganas de coger mi tabla y tirarme dos o tres horas en el agua, pillar unas buenas olas y “resetear el breaker”, o en castellano, cerrar el disyuntor, que por desgracia queda algo pedante y mucho menos aeronáutico :)

Surfing is everything!

The End

Bronca

September 11th, 2009

El otro día me desperté y recordé la siguiente… anécdota.

El verano de 2006 fue especialmente duro en Galicia. Fue mi primera campaña como comandante de aeronave. Aquello era de coña. Jamas había visto, ni he vuelto a ver, tal concentración de incendios… Pero otro día hablaré de aquella “semana fantástica”, como por aquí la llamamos.

El caso es que ya cayendo el día, y volviendo a base, nos encontramos por el camino tres de nuestros hidros. Cada uno de nosotros llevaba como punto a un hidro extranjero: dos franceses, y un italiano. En total, seis aviones. Como buenos aviadores enseguida entramos en formación cerrada. Volando hacia el sol poniente la imagen era espectacular.

Ya acercándonos al campo, y con la euforia propia tras haber volado nueve horas en incendio, decidimos que… -Que demonios, ¡vamos a pegar una pasada en formación a la torre que se va a cagar la perra!- Por supuesto, cada cual mas gallardo, no hacíamos mas que retroalimentar nuestra decisión…

-Que alguien avise por móvil a los de abajo, ¡que lo van a flipar!
-Ok, ok, y al final rotura a derechas para entrar en circuito.
-Vale, pero una rotura de hombres, ¡sin mariconadas!
-Genial, ¡pues id pasando a formación al ala izquierda!

Alex, en un cuarto hidro, con su punto italiano, al oír semejante conversación por la radio, decidió que no podía perdérselo. -¡Tios, tíos, esperadnos, cortad un poco que ya os tenemos en visual! ¡Cortad que nos unimos!- A lo que alguien contestó: -Joder, Alex, que no da tiempo. ¡Metele caña! Nosotros seguimos, que ya tenemos el campo a la vista…

Tras una semana con la plataforma llena de hidros, los de la torre, normalmente acostumbrados a sus cinco vuelos comerciales diarios, ya estaban curados de espanto.

-Torre, aquí formación Foca, seis aviones. Solicito pasada baja, rotura y circuito-. Silencio radio… -Aquí torre, estooo… bien, llamen entrando…

Instantes después, el cuarto hidro comunicó, -Torre, aquí Foca 25, dos aviones, tras la formación precedente, ¡solicito pasada, rotura y circuito!- y después en frecuencia táctica, -¡Mamones! ¡Cortad que os pillo!- La torre ahora si que lo flipó del todo. -Bien, si tiene contacto visual con los precedentes, proceda a su discreción…

La torre quedaba a nuestra izquierda, y a pesar de ir en formación cerrada, el hidro situado mas a la izquierda de la formación, sobrevoló la plataforma, digamos que excesivamente cerca de la torre. La pasada fue brutal, con los seis aviones rompiendo en ascenso a derechas al final de la pista. No mas de tres segundos después, Alex con su punto, a máxima velocidad, todavía luchando por alcanzarnos, sobrevoló el eje de pista a escasos pies del suelo, rompiendo de manera espectacular, de nuevo, al final de pista. ¡Deberían habernos pagado unas cervezas por la exhibición!

Los franceses y los italianos fliparon, ¡aunque no os creáis que dudaron lo mas mínimo!; siendo todos ellos antiguos pilotos de caza, estaban encantados de volver a tener un poco de “actividad militar”.

Tras parar motores y bajar de los aviones, la euforia flotaba en la plataforma…

-¡Jajaja, joder que pasada!
-¡Ha molado que te cagas!
-¡Se ha visto de puta madre!
-¡Y Alex, que, a toda velocidad recorriendo la pista, jajaja!
-¡Pedazo roturas, y los pelícanos después!

Hasta que minutos mas tarde…

-Los cuatro comandantes de aeronave, el Teniente Coronel quiere veros. Ahora.

Glups.

La bronca fue bastante buena, como en las películas, y merecida, sin duda, pero uno tenia que estar en cabina para sentir la emoción del momento, la fuerza, la adrenalina, el cansancio, el sudor y la risa que nos llevó a realizar aquella estupenda pasada en formación, eso si, siempre con total seguridad y control sobre nuestros aviones; y que demonios, ¡que uno no termina de ser un buen aviador si nunca le ha echado la bronca el jefe del escuadrón por meterle una rascada a la torre de control! ¡Juas! :)

PD: Todo parecido con la realidad es mera coincidencia.

The End

Zaragoza

August 25th, 2009

Al salir a comer vi una pequeña columna de humo que se alzaba a escasos diez kilómetros de la base. Bromeando dije -vámonos rápido a comer que esta tarde nos sacan-. Cuando íbamos por el postre sonó el teléfono. Dos aviones.

La historia parecía repetirse. La misma hora, el mismo mes, la misma zona; y es que el año pasado el incendio de Zuera apareció exactamente igual: una pequeña columna de humo, antes de salir a comer.

Por suerte esta vez el incendio fue menor. Había comenzado dentro del campo de maniobras de San Gregorio. Poco bosque hay ahí dentro. Sin embargo el bochornoso viento de levante empujaba el fuego fuera del recinto militar, hacia una gran zona de pinares. Había que pararlo antes de que llegara allí.

Los dos aviones despegamos a las 15:00 y en menos de diez minutos estábamos soltando las primeras descargas. El incendio había comenzado antes de la una. Cuando llegamos no había nadie en la zona. Tan solo un helicóptero de observación. Le dijimos que sería, cuanto menos interesante, que mandasen personal de tierra para ayudar a controlar el avance del fuego. Dos aviones solos no podíamos hacer nada ahí. El fuego quemaba monte bajo y pastizal y avanzaba demasiado rápido. La respuesta del helicóptero fue sorprendente:

-Pues en principio no esta previsto que venga nadie. Como es terreno del Estado, la Comunidad no va a mandar a sus bomberos. Ah, y tengan cuidado, que nos han dicho que hay munición sin detonar, y puede explotar cuando el fuego la alcance…

Genial, ¡solos y con artillería antiaérea! El buen hombre del helicóptero añadió que se marchaba, que en breve vendría un helicóptero militar a coordinar. ¿A coordinar qué?, me pregunté yo… Creo recordar que a la media hora, mas o menos, se unió a nuestra lucha un Ka-32 del Ministerio de Medio Ambiente. Pasado mucho rato, no voy a decir cuanto, y tras mucho insistir, y tras preguntarnos por que demonios no mandaban siquiera a los chicos de la renombrada unidad de emergencias, el coordinador del helicóptero dijo que el personal de tierra estaba a punto de llegar. Pero a pesar de que a esas alturas se nos habían unido mas medios aéreos, ya era demasiado tarde…

Ya era demasiado tarde porque el viento había abierto demasiado el incendio; había abandonado la zona de monte bajo del campo de maniobras y comenzaba a subir por las laderas boscosas de un valle cercano. Ahora, al parecer, ya se podía comenzar con la extinción del mismo. Manda huevos.

Ese día volamos seis horas, hasta que anocheció. Las llamas eran claramente visibles desde la plataforma cuando bajamos del avión. Costaba creer que la inocente columna de humo que vi a la una se hubiera convertido en aquel monstruo de fuego. Costaba creer que con dos puñeteras descargas podríamos haberlo aniquilado si nos hubieran llamado inmediatamente. Por desgracia, con el paso de los años uno aprende a no quemarse, nunca mejor dicho, con estas cosas, pues siempre, siempre es igual. Siempre nos llaman cuando ya no hay nada que hacer…

Al día siguiente cinco hidros del 43 Grupo volaron a lo largo de trece horas en ese incendio. Yo volví a volar seis horas. Al tercer día, un sexto avión llego desde Madrid con tres tripulaciones de refuerzo. Afortunadamente, esa mañana el incendio quedó controlado. Normal, el fuego se había comido el bosque entero y había llegado al autentico desierto aragonés que se extendía al otro lado, donde no tuvo mas remedio que extinguirse, pues ya no tenia nada mas que quemar.

Como he dicho, con los años uno aprender a no quemarse. Yo me quedo con la emoción del vuelo, con el calor, con la tensión, con la dantesca visión del incendio, con la oscuridad que te envuelve cuando te metes debajo de ese humo negro y denso, con la visión de tres o cuatro hidros entrando en formación al incendio, con las descargas en lugares imposibles, con los comentarios de agradecimiento de los bomberos por la radio, con el olor a madera quemada que inunda la cabina al sobrevolar el fuego, con la puesta de sol desde el avión…

The End

Cabizbajo

August 22nd, 2009

Hace poco, en algún lugar del Mediterráneo, yo, cabizbajo, pero feliz.

¿Alguien a visto alguna ola por aquí?

Estuvo bien aquel anochecer, cuando los turistas abandonaron la playa y nos dejaron el mar para nosotros. Dos tablas, mi hermana pequeña y mi novia, que sabiamente ha decidido iniciarse en el surf. Ahora si, ya no hay marcha atrás: Tendremos que comprar una casa en Hawaii :)

The End

Tarraco

August 17th, 2009

Soon we were airborne, heading north to the Mekong river. Even with climb power, the old A-1, now fully loaded with weapons, stagered in the hot and humid air…

¡Ring! ¡Ring! El desagradable sonido del teléfono de la habitación me devolvió a la realidad. Dejo el libro sobre la mesa. -Cagüentó, ahora que estaba yo volando en mi Skyrider sobre Vietnam…

-Oye tío, tengo los oídos hechos un asco, ¿puedes volar tu por mi?
-Joder, ¡encantado!, si total, acababa de despegar desde Nakhom Phanom…

Mierda, pasan de las cuatro y todavía no he comido. Es lo que tiene estar de día libre. Me pongo el mono y las botas mientras me tomo un yogur y meto unos calcetines y unos calzoncillos en la mochila. Nunca se sabe. La ultima vez que salí a volar con lo puesto tardé cinco días en volver a casa… Cojo el coche y en menos de un minuto estoy a pie de avión. Es lo bueno de vivir en la base.

Dos aviones a Tarragona. -¿Habéis avisado a Fran? Ok. ¡No me jodas que me toca el dieciséis! -Un vistazo rápido al mapa. Por ahí no hay ningún pantano cerca. Iremos al mar seguro. Tal vez carguemos la primera de paso en el Ebro. En lo único en lo que me fijo un poco mas es en el rumbo directo al incendio: rumbo 100º. No hace falta mas. El resto, una vez estemos en vuelo. Saliendo del destacamento echo un vistazo a la temperatura: 38º. ¡Cagüentó! Y el 16 sin aire acondicionado, y con dos radios que tienen el alcance de las de Fisher-Price.

En cabina el termómetro marca 48º y a penas recibo a la torre. Joder, así no se puede ir a ningún sitio. La verdad es que el 15 y el 16 vuelan muy bien, pero sus equipos están ya muy cascados. Estos dos aviones están para vendérselos al mejor postor. Menos mal que Fran va en el 21. Hablo con él y le digo que comuniqué siempre por los dos, yo a partir de ahora me pego a él y le sigo hasta el infierno. Volando juntos si podemos comunicarnos sin problema en frecuencia táctica.

La verdad es que uno se acostumbra fácilmente a lo bueno… pero aquí estamos, en visual, rumbo cien y sin mayor problema; eso si, sudando como pollos y casi sin radios. No me lo perdería por nada del mundo.

Efectivamente, la primera carga la realizamos en el Ebro. El incendio todavía esta lejos. Cincuenta millas, mucho mas de lo que a mi me gusta llevando agua, sobre todo si hay que subir montañas. Es tontería llevar el avión cargado a tope de manera gratuita. Ademas, si hubiésemos cargado mas adelante, hubiésemos consumido mas combustible, y hubiésemos podido coger mas agua, pero no había otro lugar, y en este caso primaba el hecho de llegar con agua al incendio. Queda muy mal presentarse, decir hola aquí estoy, que te digan -genial, les estábamos esperando; descarguen en la ladera sur, esos chicos necesitan su ayuda -y tener que decirles que ahora vuelves, que no tienes agua…

El incendio no era gran cosa, pero estaba literalmente pegado a un pueblo, con sus urbanizaciones y demás, asi que supongo que los habitantes del mismo lo verían con otros ojos. Realizamos la primera descarga y solicitamos permiso para cargar en el puerto de Tarragona. Antiguamente podíamos meternos en cualquier puerto sin previo aviso, pero ahora como estamos en el siglo XXI hay que pedir permiso, no vayamos a dejar de ver un barco mercante y vayamos a chocar con él. En los poco mas de cinco minutos que tardamos en llegar al puerto, recibimos la autorización vía radio; bueno, yo no, Fran la recibió.

Las cargas en el puerto fueron muy cómodas. Obviamente el mar ahí dentro estaba más que calmado. Lo mas peligroso, las decenas de gaviotas que tenias que esquivar durante toda la maldita maniobra. A mas de una le dimos un infarto, y mas de una nos dio a nosotros un buen susto… Las descargas en el incendio, muy normalitas. Como ya he comentado antes, el incendio no era gran cosa.

En un momento dado nos comunicaron que no podíamos seguir cargando en el puerto, pues había un barco maniobrando. La comunicación nos pilló llegando al mismo. Vimos claramente el barco en cuestión. Huelga decir que podríamos haber cargado diez hidros simultáneamente sin entorpecer la maniobra… No hay problema: a mar abierto. La verdad es que era un día apacible y el mar estaba muy calmado. Buscamos la playa mas cercana al incendio y esquivando bañistas, motos, lanchas, buzos, veleros, gaviotas, patos y gansos proseguimos con nuestra particular misión. He de reconocer que viendo a todos aquellos bañistas, ¡me hubiera dado un chapuzón en el mar encantado!

Tras varias cargas en el mar nos comunicaron que podíamos volver a utilizar el puerto, y así lo hicimos hasta que el incendio simplemente, desapareció. Eran las ocho de la tarde cuando nos ordenaron volver a base.

Volar en visual hacia poniente y al atardecer tiene sus inconvenientes; sobre todo si previamente, en el fragor de la batalla te has comido alguna descarga del avión precedente. Especialmente si la descarga era de agua de mar. ¡Que guarrada de cristal! Para mas inri la pista en servicio en Zaragoza era la 30: contra el sol. ¡Suerte tuve de no aterrizar en cualquier otro sitio jajaja!

The End